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viernes, 31 de diciembre de 2010

El Misterio de Piedra Escrita (1ª Parte)

¿Es el poblado de Piedra Escrita el antecedente de nuestro pueblo, Cenicientos? ¿De donde proviene realmente el nombre de Cenicientos?¿Piedra Escrita es un monumento celtíbero, vetón o romano? ¿Cuantas tumbas existen alrededor del monolito? ¿Hay más vestigios de la época que aún no se habían descubiertos?

A todas estas preguntas da respuesta el último estudio arqueológico realizado a Piedra Escrita por encargo de la Comunidad de Madrid y realizado en Noviembre de 2009.
Hoy en Diario Corucho comenzamos a publicar los descubrimientos de este nuevo estudio que nos llevará a conocer un poco mejor cómo, donde y cuando vivieron los antepasados que vivieron en Piedra Escrita y la relación que guarda y ha guardado con Cenicientos.

Este artículo se dividirá en varias partes, en las que se analizará en cada una de ellas un poco de la historia de Cenicientos y su relación con Piedra Escrita (hoy, hasta el siglo XV), parte del estudio arqueológico al monolito y los nuevos hallazgos en su entorno.

EL MISTERIO DE PIEDRA ESCRITA - 1ª PARTE
  • Contexto histórico de Cenicientos (De la Prehistoria hasta el siglo XV)
  • Valoración general de los resultados del estudio
  • Nuevos hallazgos: El nemetón prerromano

1. Contexto Histórico (Prehistoria – Siglo XV)

El término de Cenicientos se localiza en el extremo suroccidental de la provincia de Madrid (perteneciente al partido judicial de Navalcarnero), en los límites con las provincias de Ávila y Toledo, formando parte de la comarca de la Cuenca del Alberche. Linda al norte (de oeste a este) con los términos madrileños de Las Rozas de Puerto Real y Cadalso de los Vidrios, al este y sureste con el toledano de Almorox, al sur con Paredes de Escalona, Aldea en Cabo, Nombela y Pelahustán y al oeste con los abulenses Higueras de las Dueñas y Sotillo de la Adrada.

Por el término pasan dos vías pecuarias: la Colada del Camino Real de Escalona, que procede del norte de Rozas de Puerto Real, para cruzar en dirección sureste hacia Paredes de Escalona. Y el Cordel de San Juan, que recorre el borde suroriental del término, en el límite con Aldea en Cabo, Paredes de Escalona y Almorox.

El nombre de “Cenicientos”

Sobre el origen del nombre de Cenicientos existe una tradición popular recogida por diversas fuentes, que habla de que en origen el pueblo se llamaría San Esteban de la Encina, cambiando a la actual denominación a raíz de la respuesta dada por el concejo a la solicitud de “cien lanzas” efectuada por un monarca castellano, a la que el corregidor de la villa contestó “cien y cientos”.

Hoy en día es más aceptable la etimología propuesta por Jiménez de Gregorio, que deriva el término de Cenicientos del tono ceniza de los roquedales de granito.

Al respecto, se encuentra ya denominado como Cenicientos o Cenizientos en 1340-50 (Libro de Monterías de Alfonso XI) y aparece como Cenicientos hasta al menos 1535, encontrándose como Cien y Cientos en un acta de visita eclesiástica de 1706. Evolución que desecha la primera hipótesis.

De los orígenes a la Edad Media
           
Las evidencias encontradas de restos prehistóricos en la cuenca del Alberche son escasas, se conoce la existencia de refugios rocosos utilizados en época neolítica, como es el caso de la cueva de San Esteban en Pelayos de la Presa. Por otro lado, la abundancia de restos pertenecientes a poblaciones de origen celta son más abundantes, tales como enterramientos o verracos, cuyo origen se encontraría en las poblaciones vettonas que ocupan las tierras de Ávila en la II Edad de Hierro.

Es difícil datar el origen concreto de esta población en época prehistórica, sin embargo se conocen más datos cercanos en lo relativo a la presencia romana. Hay restos en Cadalso (paso obligado hacia León y Zamora) desde los primeros tiempos de la conquista de la Carpetania a comienzos del siglo II a. de C.

A fechas más tardías del siglo II d.C. correspondería al yacimiento de Piedra Escrita, que por otro lado no sería el único lugar habitado en el mismo término municipal, como queda patente por la presencia de restos de sepulturas, galerías y otros edificios en Navalaviga, El Juncal y la Huerta de las Ánimas, así como el posible despoblado de las Mayuelas entre el arroyo del mismo nombre y el de las Vegas.

La ocupación romana de la cuenca del Alberche también se puede atestiguar por la existencia de los restos de la calzada romana en el camino de Cebreros hacia el puente de Valsordo.

La presencia visigoda, sin embargo, no ha dejado vestigios apreciables en esta zona, algunos autores hablan de cerámica adscrita a esta época, pero se desconoce el esquema de la ocupación del área en estos momentos.

Tras la caída del reino visigodo el territorio debió quedar prácticamente desocupado, pues aunque es conocida la presencia musulmana en la Peña Muñana de Cadalso de los Vidrios, no se conoce toponimia mozárabe en la zona.

Como otros muchos pueblos, no debió ser fundado hasta después de la Reconquista cristiana de la zona por Alfonso VI entre 1081-1085, fecha de la caída de Toledo. Dicho monarca propicio la repoblación de los territorios comprendidos entre los ríos Guadarrama y Alberche, que cobró nuevo impulso tras la conquista de Alcalá en 1118.

En el año 1130 el alfoz de Escalona pasa a formar parte del territorio cristiano reconquistado, cuando la disposición de un fuero por mandato real así lo confirma, siendo ya mencionada en el reparto de rentas eclesiásticas de ocho años más tarde, así como en la bula de 1148 y participando en las Cortes de Carrión de 1181. Sus heredades fueron confirmadas por Alfonso VIII a finales del siglo XII (1185) con la intención de poner fin al afán expansionista de Ávila y Segovia, aún así fueron los abulenses los que repoblaron Cadalso.

A comienzos del siglo XIII Escalona comienza a adquirir importancia, repoblándose sus aldeas a partir de 1211 (entre las que quizá se encontraba ya Cenicientos), estableciendo cartas de hermandad con los concejos de Ávila, Segovia y Plasencia para regular la explotación ganadera en sus tierras.

Es en este contexto, cuando el arzobispo de Toledo autoriza al licenciado Martín Gómez a fundar, en 1188, una iglesia en las inmediaciones de Piedra Escrita, ya mencionada en el Libro de Montería de Alfonso XI.

Cenicientos quedó así integrado dentro de la Tierra y Señorío de Escalona en el Siglo XIII, junto a las aldeas de: Almorox, Casar de Escalona, Villarta, Hazmín, Piedraescrita, Nombela, Cadalso, Tumelosa de Escalona, Torrejón, Arevalillo, Hubanes, Pelahustán Hormigos, Higueras, Crespos Cerralbos, Las Rozas, y El Bravo.
En 1423 fue otorgado por Juan II a D. Álvaro de Luna, revirtiendo de nuevo a la Corona a la muerte de éste, siendo posteriormente entregado por Enrique IV a D. Juan Pacheco, que recibió el título de marqués de Villena en 1472.

 En la próxima entrega: Siglos XVI, XVII y XVIII.

2. Valoración general de los Estudios a “Piedra Escrita”

Piedra Escrita es un paraje con un alto potencial arqueológico. Se trata de un valle, que aunque en la zona más septentrional es algo más estrecho, se abre ampliamente a medida que se avanza hacia el sureste. Se reconoce como paso natural como lo evidencia el propio camino de Piedra Escrita, vía conocía ya en época romana (seguramente vía de carácter secundaria que uniría Ávila y Toledo).

En el estudio realizado en Noviembre de 2009 se han documentado durante los trabajos de prospección los siguientes elementos, ordenados cronológicamente:

·         Prerromano: Nemetón de Sacrifios, Yacimiento de San Sebastián
·         Romano: El monolito “Piedra Escrita”, el Camino de Piedra Escrita y el Puente Romano.
·         Medieval Indeterminado: Enclave viña entre Piedra Escrita y la tumba numerada como 34; y el enclave de la Ermita de Piedra Escrita.
·         Plenomedieval: Necrópolis excavada en roca.
·         Bajomedieval/Moderno: Puente Tornoba y el enclave de la viña con la tumba numerada como 26 (Canto Redondo), Los Cerrillos de Prados la Boca y la Viña al Este de la Ermita de Piedra Escrita.
·         Moderno: Molinos Meléndez y Vidal.
·         Contemporáneo: Recinto ganadero y cinco piedras de moler.
·         Indeterminados: Piedras caballeras de Cerros Merina, alineación de piedras en prados, Cabañas varias, Recinto de los Calanchos y Molino Viejo.
De época prehistórica no se han encontrado ningún tipo de indicio que haga pensar en una posible ocupación de la zona. Los restos más antiguos encontrados pueden datarse en época prerromana.
Ya en estos momentos la zona tendría una importancia fronteriza, característica que sin duda marcará su modelo ocupacional a los largo de los siglos. La zona estaba, pues, marcada por la confluencia de tres culturas: la vetona, la vaccea y la carpetana; la primera de ellas de cultura precelta y las dos últimas celtas, hacia el 200 a. C.

A época vetona pertenece el posible nemetón o santuario rupestre, localizado cerca de la M-544, que se podría relacionar con los santuarios sagrados al aire libre propios de esta cultura. Se conoce otros altares de este tipo en el colindante término municipal de Cadalso de los Vidrios que confirman la presencia de vettones en la zona. En este caso parece tratarse de un altar de sacrificios por las tres hornacinas o cazoletas que presenta. (Al final de este documento se muestra una foto)
Esto, podría explicar la interpretación de la profesora Alicia Canto de la roca situada frente al relieve de la Piedra Escrita como un posible verraco, ya que para muchos autores estas esculturas marcaban límites territoriales. Y puesto que nos encontramos en una zona fronteriza, que los límites de el territorio vetton no están muy definidos y que la posible escultura parece encontrarse en posición secundaria, no es descabellado pensar que en el caso de tratase de un verraco esté en relación con la delimitación oriental de la región vetona, ya que a pocos kilómetros al norte (aunque actualmente en posición secundaria), se encuentran los conocidos Toros de Guisando y al suroeste el castro de Castillo de Bayuela, donde también en posición secundaria existen verracos.

A época prerromana se adscribe en Carta Arqueológica el yacimiento de San Sebastián, pero debido a su mal estado de conservación, es difícil de precisar y/o confirmar esta datación en el desarrollo de este estudio.

Ya en época romana, la zona debió de continuar siendo zona fronteriza marcando los límites entre la Lusitania y la Tarraconense.
En esta época se encuadraría “La Piedra Escrita”, datada en el siglo II d.C. por Alicia Canto. La ocupación de la zona en esta época se desconoce, no se han documentado restos de poblamiento, lo que afianza la hipótesis de que el monolito sea un exvoto particular a la diosa Diana, que además pudiera tener funcionalidad de hito divisorio.

Los únicos restos identificados de época romana, además del monolito, hacen referencia a la red vial y son el Camino de Piedra Escrita y el posible puente romano.

Tras el paso de la ocupación romana, existe un vacío, tanto en lo que a material y restos en superficie se refiere, como en lo referente a noticias bibliográficas. No se puede confirmar la ocupación de la zona en época visigoda.

Durante la ocupación musulmana de la península, algunos autores exponen la desocupación de esta zona, aunque existen restos pertenecientes a este período cronológico en Peña Muñana en el término municipal de Cadalso de los Vidrios. Los resultados de los trabajos de prospección no han evidenciado restos datables en este marco cronológico, aunque no sería extraño pensar que la zona hubiera contado con una ocupación rural continuada a lo largo de los siglos, por su carácter fronterizo como cruce de caminos y por la idoneidad natural para la explotación agropecuaria.

La ocupación, que en época musulmana quizás estuviera formada por mozárabes, se confirma con datos bibliográficos a partir de la plena Edad Media. El profesor Antonio Malalaña recoge del archivo de la Catedral de Toledo un documento de 1188, en el que el arzobispo de Toledo autoriza al licenciado Martín Gómez a construir una iglesia en la zona de Piedra Escrita, mencionada también posteriormente en el Libro de Montería de Alfonso XI, a mediados del S. XIV

Tras la conquista cristiana de Toledo en 1085, comienza la repoblación de los territorios localizados entre el Guadarrama y el Alberche. Durante estos años las tierras ocupadas por el actual Cenicientos no pertenecían a Madrid, sino al alfoz de Escalona que en 1130 se constituye como Villa con fuero propio.
Durante los años que separan la conquista de Toledo y la victoria castellana en las Navas de Tolosa (1212), estas tierras siguen manteniendo su marcado carácter fronterizo, encontrándose en el límite sur del territorio cristiano, y en el caso concreto de Piedra Escrita al lado de uno de los caminos de acceso al centro peninsular: Toledo-Ávila-Valladolid. Esto hace pensar en un interés de la corona en mantener poblada toda el área.

Todo ello permite confirmar la existencia de una población en la zona, que puede constatarse a través de restos arqueológicos en superficie, esta ocupación debió de adquirir mayor importancia a partir del S. XIII. A estos momentos de nuevos pobladores deben de pertenecer el enclave denominado “Viña entre Piedra Escrita y la tumba 34”, el denominado como “Ermita de Piedra Escrita” (que seguramente delimite el espacio ocupado por el templo al que se alude en 1188 y en otras fechas posteriores ya que seguramente fuera modificándose a lo largo de los siglos) y la necrópolis excavada en la roca.

La tipología de enterramientos excavados en la roca, tradicionalmente se han datado entre los siglos VIII y X, peor los últimos estudios permiten ampliar su cronología hasta el XII en la zona castellana e incluso hasta época Bajo Medieval en la zona de Cataluña.

(En la próxima entrega se hará un amplio recuento de las tumbas, su situación geográfica, y su sentido cronológico)

3. Nuevos hallazgos: El Nemetón Prerromano

En el anterior punto 2 ya se ha comentado la existencia de este elemento en el entorno de Piedra Escrita y su función en la cultura vetona. A continuación su ficha técnica:

POSIBLE NEMETÓN VETTÓN

Código Carta Arqueológica: No hay datos. Inédito.
Coordenadas: X: 377696 Y: 4456131; Latitud: 40º 14' 48,14''  Longitud: 4º 26' 16,63''
Localización: Zona Canto Redondo, en una suave loma situada a escasos metros al oeste de la carretera de Almorox.
Atribución cultural: Prerromano (Vettón)
Descripción: Se trata de un conjunto de afloraciones rocosas de granito, que parecen delimitar un espacio circular de unos 12 m. de diámetro. Aparecen dos rocas con rebajes, una orientada NE/SO y otra NE/SE, que cierran el espacio al sur. La primera presenta cinco hendiduras circulares, en línea, en su pared norte con bastantes similitudes a otras registradas en la zona como posibles huellas de osos, aunque no está claro su origen antrópico.
La otra, se trata de una afloración de planta irregular-ovalada, que tiene a media altura de su pared noroeste una pequeña plataforma con tres rebajes a modo de cazoletas u hornacinas de plana circular/ovalada dispuestas en horizontal. Se conocen áreas sagradas vettonas de estas características, con depósitos excavados para sacrificios.
Interpretación: Por su tipología se ha puesto en relación con los lugares sagrados de época prehistórica (vetona). Martínez Artola en “Vettones en el suroeste de Madrid”, enumera hasta seis en la zona de Cenicientos y Cadalso de los Vidrios.
Son habituales en la cultura celta hispana los santuarios al aire libre, también pueden considerar hitos sagrados árboles, bosques, rocas … Estas zonas sagradas son conocidas también con el nombre de nemetón y a ellas se asocian rocas a modo de altares de sacrificio, con cazoletas para recoger la sangre de los animales sacrificados, como la documentada.
Puesto que Cenicientos se halla en territorio vettón y que en los alrededores de la zona se conocen al menos tres altares sagrados, no es extraño pensar que estas afloraciones rocosas con entalladuras tengan relación con algún tipo de ritual. Martínez Artola (ver bibliografía) hace una descripción de un posible nemetón en la página 85: (“… un curioso lugar entre viñas, al borde de la carretera, con una especie de nemetón o área sagrada, formada por varias rocas con cazoletas entre las que destaca una con tres oquedades en forma de asientos o capillas, de significado desconocido, fruto de la erosión o de una tradición cultural que no podemos definir.”), que podría tratarse del identificado en esta prospección.
Estado de conservación: Bueno.

Fin de la Primera Parte.

Próximamente: ¿Qué relación existe entre Piedra Escrita y Grecia? ¿Cuántas tumbas hay en Piedra Escrita? ¿Como cambio la población del paraje de Piedra Escrita?





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